Salutiasalutia

Problemas que resolvemos

Un mismo problema,
tres vidas distintas.

Tu historia médica está repartida entre consultorios, portales de laboratorios, apps de hospitales y fotos sueltas en el celular. Nadie la integra, porque a nadie le conviene: cada institución guarda su pedazo. El único que puede juntarla es el paciente — y hasta ahora no tenía con qué.

Si convivís con una condición

La mitad del tratamiento es administrativa

0:25

«¿Qué dosis tomaba hace un año? ¿Cuánto dio el último control? ¿Qué me dijo el especialista en marzo?»

Nadie te avisó que además de los síntomas ibas a tener que llevar un archivo. Y esa mitad del trabajo no aparece en ninguna receta.

Si tenés hijos

Empieza en cero y se dispersa sola

0:27

La libreta de vacunas en papel, los estudios en los cajones de tu casa, la primera fiebre que nadie anotó en ningún lado.

Un recién nacido no tiene un solo registro médico: la primera página la escribís vos. A los meses ya está repartida en cuatro lugares.

Si estás bien y querés seguir así

Tus datos existen. Nadie los mira juntos

0:23

Tu reloj sabe cuánto dormís. Tu análisis, cuánto hierro tenés. Están los dos ordenados, en dos lugares que no se hablan.

Acá el problema no es el desorden: es que la mitad de tu salud vive en una app y la otra mitad en un PDF que nadie vuelve a abrir.

Las tres historias terminan en el mismo lugar y por la misma razón: la información existe, está bien hecha y alguien la firmó — pero está partida en pedazos que no se hablan entre sí. Cuando hace falta, no está.