Si convivís con una condición
La mitad del tratamiento es administrativa
«¿Qué dosis tomaba hace un año? ¿Cuánto dio el último control? ¿Qué me dijo el especialista en marzo?»
Nadie te avisó que además de los síntomas ibas a tener que llevar un archivo. Y esa mitad del trabajo no aparece en ninguna receta.
Si tenés hijos
Empieza en cero y se dispersa sola
La libreta de vacunas en papel, los estudios en los cajones de tu casa, la primera fiebre que nadie anotó en ningún lado.
Un recién nacido no tiene un solo registro médico: la primera página la escribís vos. A los meses ya está repartida en cuatro lugares.
Si estás bien y querés seguir así
Tus datos existen. Nadie los mira juntos
Tu reloj sabe cuánto dormís. Tu análisis, cuánto hierro tenés. Están los dos ordenados, en dos lugares que no se hablan.
Acá el problema no es el desorden: es que la mitad de tu salud vive en una app y la otra mitad en un PDF que nadie vuelve a abrir.